Cómo combinar colores en la decoración de tu casa

¿Sabes qué colores le irán bien a los espacios de tu casa?

Cómo combinar colores en la decoración de tu casa seguramente te haga pensar en cuáles son las pautas que deben seguirse para obtener la elección y la elección correcta de tonos de un proyecto. Conoce los diferentes factores que determinarán el estilo de color ideal para tu hogar, con la ayuda de Liliana Millán, arquitecta y especialista en el diseño y rehabilitación integral de hogares, oficinas y emprendimientos turísticos.

Una vivienda tiene distintas identidades que podemos ayudar a plasmar mediante un estilo determinado. La atmósfera propicia la generan la misma arquitectura, los muebles, la iluminación, los accesorios.

Para que todos estos elementos se comportan como una unidad, deben estar enlazados por un código de colores. Para ello, para encontrar la gama cromática ideal, es necesario estudiar otras variables (a parte de nuestro gusto personal) mucho más tangibles y medibles, como la luz natural, volumen, la forma y superficie de la planta, la tipología de la vivienda, ubicación o clima.

Factores a estudiar

    • Ubicación y clima. El lugar donde se encuentra tu casa. Un clima frío, donde predomina la lluvia, podría compensarse con ambientes claros y texturas cálidas. Si también vives en la ciudad, trata de iluminar el interior con algo de color.

 

    • Luz natural.Una vez que empiezas a encontrar la posibilidad de agregar color, entra en juego la influencia que tiene la luz natural en el interior. Fíjate en si es intensa y constante o por el contrario es escasa y puntual. La luz natural tiene la propiedad de avivar los colores y de matizar, o incluso variar, las tonalidades según incida directa o indirectamente sobre las superficies; lo que además puede dar distintas escenas a lo largo del día.

 

    • La fórmula blanca puede incluso empobrecer el espacio. Por eso, es conveniente matizarlo, por ejemplo, con una paleta de de blancos naturales, con la que conseguirás que el color sea un poco más elaborado. También lo puedes hacer con pasteles lavados. Por eso son tan importantes los análogos, porque sin salir de la gama, subimos o bajamos la intensidad lumínica mediante matices.

 

    • Duplicar la luz natural. La luz también se puede distribuir en el ambiente por medio de la reflexión. Emplea espejos para aumentar el caudal de luz o para trasladar imágenes de un espacio a otro. Además de romper la monotonía de una pared con una escena cambiante según la hora del día, podrás usar esta composición como punto de partida para crear una paleta de colores. Las pinturas brillantes y satinadas también aportan mayor luminosidad.

 

    • Superficie y volumen. Encontrar tu esquema de colores supone trabajar ante todo con una idea de conjunto, en la que tienes que ver cómo repercute la paleta elegida en las proporciones del ambiente.

      En un espacio pequeño, por ejemplo, no son recomendables los contrastes entre colores, porque crean sensación de agobio espacial, ni tampoco las pinturas decorativas, ya que saturan el ambiente y lo empequeñecen. Por otro lado, estos aspectos también influyen negativamente sobre los muebles, que pasarían a un segundo plano, prácticamente absorbidos por el peso visual de la envolvente.

 

    • Tipología y estilo arquitectónico. El código de colores puede ayudarte a romper tópicos o a revalorizar rasgos que impriman personalidad al espacio, como es el caso de las viviendas de estilo decimonónico. Los detalles decorativos que suelen tener pueden servir para enriquecer la propuesta. Las boiseries, los rodapiés altos o las cornisas…, si se pinta de blanco paredes y techo, el volumen se expande y das más protagonismo al suelo, baldosas hidráulicas, tarima, dameros, etc.
      La estructura también es una fuente de inspiración. Usa un forjado de bovedillas o de viguetas, pilares de madera o acero para crear contrastes. También puedes rebajar su presencia integrándolos en el color de las paredes.

 

Siempre hay un punto de partida para encontrar el eje de tu esquema de colores. Puede estar en un tapizado, un cuadro o en algunas piezas del mobiliario.

Analizadas todas las variables, ya puedes elegir tu código de colores. Para empezar, la pared es la que se llevará la tonalidad dominante, que convendrá que enlace todos los elementos que entran en la composición.  Le sigue, en una proporción menor, el color que puedas emplear en zócalos, molduras y carpinterías, que puede ser de contraste o, por el contrario, análogo y más neutral.

 

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